lunes, 26 de septiembre de 2011

Estoeselcolmo

Todo empezó hermosamente. Llegamos a un aeropuerto pequeño, fuimos a la oficina de turismo y la chica nos recomendó visitar Nykoping, el pueblito al lado del aeropuerto de Skavsta (no Skanska). Había sol, y dijo que en el pueblo estaba la estación de trenes, asi que no habría problemas para ir a Estocolmo.

Fuimos en bus hasta el pueblo, dejamos las valijas en un hotel que daba ese servicio (enla estación no las guardaban) a cambio de unas cuantas coronas.
EL pueblo es pintorresco, en la oficina de turismo nos indicaron un recorrido. Comenzamos por la iglesia, protestante, como casi todas las de Suecia. La iglesia, alta, espaciosa y cálida a la vez. Detrás de los bancos había una mesita con lápices de colores y papeles y sillitas para niños. Era para que los chicos se sentaran ahí en la misa. Adorable, no?

El pueblo creció alrededor del río, fue incendiado por accidente, luego incendiado por los rusos y siempre renaciò. Nada de eso parece haber sucedido, las casas y edificios son de colores, mantienen la tradición de épocas pasadas y los puentes sobre el rìo te invitan a sentarte y mirar. Una señora le habló a Fabi y le dijo algo sobre su pelo en sueco. Lo que atinó a decir en inglés fue que era voluminoso, pero no sabemos si eso fue lo que realmente quiso decir.



Para hacerla corta, después de ver el pueblo, y agotados porque no habíamos dormido nada el día anterior (y yo andaba con tacos por Nykoping, no me pregunten por qué), fuimos a la estación de tren y sacamos boletos escandalosamente caros. Resulta que la vendedora para "facilitarnos" la experiencia nos había vendido amablemente... boletos de primera clase!

Bueno, pasada la impotencia, y rogando por una cama, llegamos a Estoeselcolmo, y fuimos al hostel. Ya desde el tren pudimos apreciar lo hermosa que es la ciudad, sobre todo porque está construida en islas, y todo está tan prolijo y colorido.
Me impresionó un poco la manada de gente que salía desesperada de los subterráneos y te llevaba puesta por poco. Luego nos dimos cuenta de que era viernes a la hora de volver a casa, y comprendimos la desesperación.

Observaciones:

-A Estocolmo también llegó la diversidad cultural, gran cantidad de gente de Africa, india, paìses musulmanes, países de latinoamérica...y hablan sueco...eso es más o menos lo que se escuchaba, salvo los idiomas de los turistas.
-Son tan puntuales...el micro que nos llevó al aeropuerto, salió antes de la hora! (bueno, debo aclarar que estaba lleno, pero quería dar un efecto dramático)
-No pude corroborar si hay eggMcmuffin en el desayuno.
-Pudimos ver el cambio de guardia en el palacio real, y cómo unos minutos antes de que empezara, dos viejitas se interpusieron en el camino del guardia que estaba en su garita para sacarse una foto y el guardia les hacía señas para que se corran
-La mayonesa y otras salsas vienen en pomo como el dentífrico
-Los perros están presentes en muchos lados, subte incluido.
-Presenciamos el ensayo de un coro de una iglesia, y un funeral en otra iglesia.
-No vimos oficinas de turismo en la ciudad que nos pudieran orientar ni un poquito
-Se respira paz. Una vez superada la parquedad de la gente que vimos, nos dimos cuenta de que son muy amables y respetuosos del espacio del otro.
-Probamos fideos gratis en una plaza, porque una empresa de pastas italianas se acababa de instalar en Suecia y estaba promocionando su producto (instalaron una gran carpa, daban clases de cocina, transmitían por tele y cocinaban y servían a los interesados. La gente no se apelotonaba.
-Los ferrys indicados en el mapa no siempre coinciden con la realidad.








Besos a todos! Reportando desde el "laverrap" más fashion de Berlín. Ampliaremos.

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